Tras mes y medio temiendo ver a Mr. Wainwright como un puntito a lo lejos y unas horas creyendo que sería imposible que no lloviera, al final todo fué sencillamente perfecto, y en primera fila. 

Gracias a los de seguridad, y a la gente a nuestro alrededor (mallorquins a las 9!) por hacerlo tan fácil.

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