Además de ser tan listos con los precios, en Barcelona pusieron todo su empeño en arreglar las cosas de una vez con el tema de los precios de los parkings. Hartos de las quejas de los usuarios por la costumbre de cobrar una fracción de hora como una hora completa, establecieron una tarificación por minutos que se supone iba a acabar con ese abuso. Sólo se les olvidó un detalle: pactar un precio por minuto que no fuera aún más abusivo indignante y rastrero.

Ahora meter el coche en un parking es tan caro, que están estudiando instalar cámaras estilo Port Aventura en los cajeros de pago para que te lleves una foto impresa en el recibo con la cara de gilipollas que se te queda al ver el importe en la pantallita. Me pondría en plan Strutter pero no vale ni la pena…

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