Hoy me topé con esta portada que se publicó en mi sección de abusemagazine (que ahora parece lejano y todo). Que nadie se queje; todavía se puede reposicionar, que es agosto. Era la imagen de un libro ficticio, de crítica política a base de fotografías retocadas.

Y no sé, viendo este Bush, al final de su eterna legislatura de 8 años, con uno de los balances más tristes de violencia, ineptitudconculcación de los derechos humanos y crispación mundial (ya ni pongo link) de las de me lo paso toodo por el forro de mis cojones como melones, me da un reflujo ácido en el esófago que da qué pensar. No hay que descartar que algún día, dentro de, pongamos 30 años, los festivos mítines de algunos presidentes americanos y sus baños de masas, nos huelan igual igual que aquellas imágenes en blanco y negro, de majestuosos actos públicos de otros jefes de estado supuestamente mucho más sanguinarios, cuyos fieles seguidores se morían por estrechar su mano.

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