Las papeleras de las agencias de publicidad tienen un montón de papel en forma de spaghetti, pero hay documentos que se libran de la destrucción, e incluso los hay que, de la papelera, vuelven a la mesa. Y aunque parezca inverosímil, anuncios como el bailarín salsero que interrumpe diciendo “noooo, azúcar noooo” (siento no poder ofrecer un link) nacen en un DIN A4, se bocetan, se presentan en cartón pluma, crecen, se ruedan y se editan de verdad, por gente adulta, que se tira muchas horas convenciendo a todos que eso es cojonudo, y que saben lo que hacen. Estoy seguro que agradecerán este gran boceto de una gran propuesta para una gran campaña de una gran multinacional a la altura de las grandes ideas que chorrean por algunas agencias. Estaba en mi papelera.

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