alvaro_colom

En casi todas las películas de política-ficción se presenta la típica figura de político cabrón que durante la cinta podemos ver conspirar, espiar, malversar y asesinar a todo trapo. El espectador, -aliviado porque piensa que eso en su país menos mal que ya no ocurre-, siente cierta empatía, y va acumulando rabia durante hora y media, para terminar en unos últimos minutos de la cinta donde desenmascaran al mandatario hijo de puta con una sucesión de portadas de diarios y planos del tío esposado y defenestrado para siempre. Te vas del cine pensando que bueno, si yo fuera ese tío, grabaría un vídeo y todo se sabría.

Pues bien, se ve que no basta con grabar un vídeo. Hasta ayer no ha sido tema de portada en España, y hoy sigue algo arrinconado. Ese presidente no ha dimitido y por lo que se ve tras las declaraciones de los acusados, todo apunta a que su cinismo va a entrar en Récord Guiness incluso superando los mejores ejemplos norteamericanos, donde una mamada es una conducta impropia y un genocidio es un daño colateral. En fin, será mejor que se inventen otra cosa en las próximas películas, porque parece que hay mierda que no sale ni con Cillit Bang.

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