Cualquiera que se haya paseado por aquí saben que una de las pocas cosas que se me dan bien son los fakes. En la industria del cine, teatro y tele, falsificar posters, cartas, carteles, etiquetas, periódicos y revistas es algo que forma parte del atrezzo y que se lleva haciendo desde hace muchas décadas. Un ejemplo típico, cuando la peli narra la historia de una supuesta soprano, en algún momento aparece un cartel fake anunciándola, una portada de  disco. Los props (así los llaman también) tienen que parecer reales, me molesta particularmente cuando no son verosímiles. A veces son parte importante de la peli en cuestión (por poner un  ejemplo de fake que juega un papel importante bien podría ser el juguete de Zatura.

Jordi Labanda es un ilustrador muy prolífico, con talento y gusto, aunque en mi opinión se le podría reprochar que casi toda su obra parece una mezcla de props para una peli de Blake Edwards, los chistes de la última página del Hola! y una oda nostálgica a la obra de Sasek. Sin embargo ha sabido re-ilustrarlo, y conducirlo comercialmente con habilidad hasta texturizarlo todo con éxito, que no es tan fácil como parece.

Si bien cabe mencionar que las viñetas que firma en las revistas no tienen gracia alguna, aunque supongo que lo último que intentan es generar nada parecido a una sonrisa. Es ahí donde más prurito me da su obra. La loa constante y vacía a la felicidad en su acepción más tonta y anoréxica.

Así pues hace un tiempo me curré una ilustración, un fake , una re-copia de este estilo sesentero, pero con algo más de mala leche. Y miren por dónde me lo encuentro en una recopilación pirata de su obra, en un sitio con millones de visitas, como una ilustración más de Labanda en cuestión. Todo un orgullo para este faker. Adjunto una captura, porque no creo que dure mucho. Estaba junto a un post de Jason Brooks, otro que tal.

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