En los inicios de la autoedición, las empresas de fotomecánica aún no conocían las penurias. Gracias a los rentables milagros de la santísima Virgen del Fotolito, que proporcionaba buenos beneficios. Eran los años 80 y pico – 90; ahí se sentaron los estándares de la resolución y formatos necesarios de las imágenes que iban a imprenta. El TIFF (y el PhotoshopEPS para las imágenes con trazado de recorte) fueron los que se ganaron la mejor reputación posible por no dar demasiados problemas a la hora del ripeo.

Recuerdo cuando muchos nos liábamos con las resoluciones y toda esa serie de procesos de preparación de cara a imprenta que parecen todavía hoy los 10 mandamientos de Moisés y se dan por sobreentendidos. Toda una serie de premisas técnicas que no te puedes saltar si no quieres sorpresitas de la imprenta.

Hay quien -y el diseño gráfico no tiene la exclusiva en esto-, parece querer salvaguardar  ese status de élite técnica, de sancta santorum del conocimiento técnico, y no quiere que cambie gran cosa. Es un estado de la mente en la que ni quieren enseñar, ni quieren aprender. Hicieron su camino hace años; esculpieron nuevos surcos en el cerebro a base de mucho esfuerzo. Para ellos, actualizarles un proceso les sienta como un pisotón en un reguero de hormigas.

Me gustaría que dejaran de pedir la imagen en TIF, cuando nadie es capaz de distinguirlo de un JPG en máxima calidad. Dejad de escandalizaros porque una imagen no tiene la resolución que toca. Si es una captura de video, ¿le damos palmaditas a ver si se anima a tener mejor resolución? ¿le damos cola-cao a ver si crece?

Durante estos años me he ido cruzando con colegas de profesión, que estoy seguro se llevaron una decepción cuando Adobe sacó una versión de Photoshop capaz de crear un efecto sombra paralela, más que nada porque que les había costado un huevo aprender cómo hacerla y ya tenían dominada, a base de muchos pasos tan complicados como estúpidos. Y automáticamente pensaron que las sombritas eran cosa del pasado porque cualquiera podía hacerla con 1 click. Y como eso miles de cosas; el hecho mismo que supone que cualquiera pueda hacer una película, saca de quicio a muchos puristas, y eso, además de reaccionario, resulta patético y debería cubrir de bochorno a quien se atreva a condenar las obras por el medio y los medios con que se realizan. —Niños: hay que compartir los juguetes, que la guardería es de todos.

Hoy gracias a Dioss muchos procesos se han simplificado en algunos aspectos. A mi siempre me parecerá una chorrrada inmensa tener que lidiar con vericuetos técnicos. Ningún diseñador debería andar preocupándose del formato de una imagen, ni de si está en CYMK o en RGB o si hay un color plano o un .eps con una imagen incrustada, o su puta madre, valga la expresión. En realidad nos debería importar un comino porque las máquinas deberían solventar los problemas. La mayoría de estas chorradas las heredamos por batallas de patentes y asuntos técnicos que no nos incumben. Es que no pueden dejarnos diseñar, sin más? Recordemos todas esas gilipolleces que hacíamos hace 4 días para hacer procesos triviales. Gracias a empresas como Adobe, Apple, -con el inmenso camino que tienen por hacer- podemos dedicarnos a crear sin pararnos con que si anclo un texto con una imagen, que si sale un aviso ” Esta operación no está permitida, no se puede… bla bla bla… ¡pues hagan que se pueda, coño! A mi qué me estás contando.. (me disculpen, es que a menudo, algunos currantes de esto, hablamos con el software). Es más, si supera escupir, seguro que me saldría un TIF).

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