Fragmento del spot para la campaña de Supermercados Gadis, de Galicia. (Agencia: BAP&CONDE ; productora: CONGO PRODUCCIONES)

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Por fortuna -esta vez gracias a Abuse Design-, a veces caen proyectos que obligan a tomar 4 respiros, reflexionar, y plantear técnica y conceptualmente problemas de animación que se hacen muy cuesta arriba experimentar si no es por encargo.

En este caso fue el extraño honor de afrontar el reto de animar una vaca para transformarla en una moto. Lo delicado era que la vaca y la moto ya estaban grabadas. No se trataba transformar una vaca virtual, en 3D, para despedazarla en bloques, mezclarla con una moto 3D e integrarlo en un fondo grabado. No sé si eso hubiera sido más fácil. Todos sabemos que las palabras “fácil” y “sencillo” aparecen a menudo en el primer contacto con la productora que te hace cualquier encargo, pero lo cierto es que en este oficio la chorrada más tonta se puede complicar y de hecho se complica el 98% de las veces.

Además se juntó con el encargo añadido de aprovechar de alguna manera el movimiento de la vaca original. Todo ello en 18 frames. Al final la vaca fue pidiendo más y más fotogramas, así que le dí todo lo que me pidió desde el principio. No sé si reconocería a Cachorra (la vaca) si me la cruzara por el monte, porque nuestra relación fue corta pero intensa. Ella no me llama ni me escribe.

Recordé un tutorial de Nick Campbell, que mejoraba algunos aspectos de otros tutoriales clásicos que, a base de juntar capas en AfterEffects conseguía un efecto 3D. La cosa era arriesgada porque es un engaño visual que a la mínima canta como una almeja, pero como todos hacemos en este mundillo, aplicamos la regla de si la cosa funciona, porque esto no es más que una ilusión, y lo que cuenta es el resultado. Y aunque eso resolviera la parte más técnica del despiece exterior, el meollo de la cuestión es la solución de animación global, del pliegue de un objeto en otro, con tanto trozo de vaca y tanto desfase de tamaño. Aunque dure poco más de 1 segundo, si se reproduce más veces se empieza a ver que cada sección del animal mereció un tratamiento diferente. Hubo días en que sólo solucionaba una parte ridícula del total; hacer una extrapolación hubiera sido desquiciante (cualquier ordenador hubiera sugerido: “Estimated finish time: february 27, 2023”). Pero poco a poco la cosa fue tomando forma. Como en un túnel, hubo 2 lados que juntar, por uno el despiece de la vaca que comienza a desmontarse, y por otro la moto montándose. En el punto medio, algo de tripas 3D girando para hacer el debido ruido tridimensional. La composición final, en 2D, tiene unas 120 capas, y una de ellas contiene a su vez la composición de la moto que se monta con sus tantas otras capas, sin contar las capas de cada trozo de vaca frontal. Hay elementos imprescindibles ahí dentro que hoy tardaría mucho rato en justificar. Cuando estás metido en arena no intelectualizas lo que haces. Lo haces. Y si sale bien, no lo toques.

Una de esas noches, en un descanso, deseperadillo, maldiciendo y compadeciéndome por la complejidad de la animación, fui a despejarme al salón. Encendí la tele, y apareció la escena de  la batalla de los olifantes del Señor de los Anillos. Para cuando acabó la secuencia de marras recogí mi mandíbula del suelo, regresé al ordenador con el rabo entre las piernas, y pasé unos días sin quejarme de nada.

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